11 de noviembre, día de las librerías.
Librería Lemus de La Laguna, donde suelo perderme. Para mí las librerías son esos templos sagrados, pequeños paraísos repletos de cofres de sabiduría, fábricas de sueños, guardianes de secretos, de sentimientos, de historia y enigmas, lugares silenciosos donde miles de voces esperan ser escuchadas, lugares seguros de los que salgo con un nuevo amigo de papel que me acompañará un tiempo y, con un poco de suerte, toda la vida. Según Irene Vallejo, autora de El infinito en un junco, " el librero es un fingidor, el ilusionista de un teatro mágico. (...) Libreros vocacionales, entusiastas, consejeros que nos sirven como faro y farmacéutico los que, con una mirada y una breve conversación, intuyen cuál es el libro que en realidad andabas buscando y te reúnen con él. Las pequeñas librerías son lugares recónditos donde aguarda el secreto, la sorpresa, el descubrimiento maravilloso. Un mundo sin libreros independientes leería de una forma más homogénea, manipulable y dócil a las mod...