Las historias de Milagros.
A mí, cuando era joven, me gustaba mucho ir a la lucha y, como era pequeña, mis padres no me dejaban ir sola. Iba con una amiga y su marido. A él le gustaba tocar la guitarra y, cuando se terminaba la lucha, se ponía a tocar hasta la madrugada. Entonces, mi madre se enfadaba y me decía que no me dejaba ir nunca más. Pero a la semana siguiente, me dejaba ir otra vez para el norte, La Punta, Tegueste, Las Carboneras y para todas partes. Eso pasaba, porque yo le decía que no le cuidaba más las vacas ni las cabras.
Milagros, yo también de pequeña iba a la luchada con mi padre en Mazo, La Palma. Guardo muy buenos recuerdos.
ResponderEliminarYo también de pequeño iba a la lucha porque mi padre era el presidente del equipo del pueblo y terminé siendo luchador es una cosa que nunca se olvida los buenos ratos que se pasan con los compañeros, no era solo la lucha sino cuando terminaban la luchada, siempre había un baile y uno con veinte años no pensaba sino en pasarlo bien.
ResponderEliminarSoy alumno del Cepa de Tegueste .