Silla, cetro de mi sosiego Silla, cetro de mi sosiego Oh, mueble, trono de mi humilde ser, que en tus brazos de madera me acoges, y en tu asiento de espuma, cual mar, me sumerges en un sueño de seda y de placer. Tu respaldo, cual arco iris que se despliega, me brinda un arco donde descansar, y tus patas, cual raíces que se agarran, me anclan a la tierra, cual náufrago en la ribera. Tus brazos, como dos amantes que se abrazan, me cercan y me envuelven en su calor, y tu asiento, cual lecho de coral, me invita a reposar y a olvidar el dolor. Eres, oh silla, mi confidente fiel, mi camarada en noches de insomnio y pena, mi trono en horas de triunfo, mi condena en días de tristeza, mi bien querer. Así, pues, silla, te ensalzo y te bendigo, por ser mi compañera en este breve andar, y por permitirme en ti, mi alma descansar, mientras el tiempo pasa y el mundo se desliga.
Hola buenos días, soy Argelia alumna del CEPA en las clases de TEGUESTE.
ResponderEliminarCuando yo era pequeña yo viví el barrio de SAN LUIS en TEGUESTE y tenía que ir caminando
a las clases de El Socorro recuerdo siempre se nos hacía tarde y yo cargaba con una maleta de cartón, si llovía se mojaba y yo también, yo bajaba corriendo porque era tarde.
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