Silla, cetro de mi sosiego Silla, cetro de mi sosiego Oh, mueble, trono de mi humilde ser, que en tus brazos de madera me acoges, y en tu asiento de espuma, cual mar, me sumerges en un sueño de seda y de placer. Tu respaldo, cual arco iris que se despliega, me brinda un arco donde descansar, y tus patas, cual raíces que se agarran, me anclan a la tierra, cual náufrago en la ribera. Tus brazos, como dos amantes que se abrazan, me cercan y me envuelven en su calor, y tu asiento, cual lecho de coral, me invita a reposar y a olvidar el dolor. Eres, oh silla, mi confidente fiel, mi camarada en noches de insomnio y pena, mi trono en horas de triunfo, mi condena en días de tristeza, mi bien querer. Así, pues, silla, te ensalzo y te bendigo, por ser mi compañera en este breve andar, y por permitirme en ti, mi alma descansar, mientras el tiempo pasa y el mundo se desliga.
ResponderEliminarHOLA MI NOMBRE ES CANDI Y ESTOY CASADA CON UN BATATANERO, SOY ALUMNA DEL CEPA DE TEJINA, TENEMOS UN PROFESORADO ESTUPENDO, QUISIERAMOS SEGUIR ESTUDIANDO, NUNCA ES TARDE, LA EDAD NO IMPORTA, HAY QUE MANTENER LA CABEZA OCUPADA PARA SABER ALGO EN LA VIDA YA QUE NO LO PUDIMOS HACER PEGUEÑOS. UN SALUDO.
Hola Candi, soy Betty (la de los libros). Tienes razón, nunca es tarde y el saber es infinito. Cuanto más se aprende más nos damos cuenta de lo que ignoramos, es un no parar. Gracias por tu mensaje, saludos desde aquí.
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