La Cueva de las Mil Momias.

Aquellos difuntos descansaban en paz en su profunda cueva, rodeados de su propia gente, pero un aciago día alguien los dispersó a los cuatro vientos por lo que ahora se encuentran desconcertados y solos en algún perdido museo de cualquier lejana ciudad del mundo. Ha llegado la hora de que regresen a casa.
(Alberto Vázquez Figueroa)

La Cueva de las Mil Momias es una novela editada en 2010 y prologada por el escritor tinerfeño Alberto Vázquez Figueroa. Sus cuatro autores son:
Antonio Tejera Gaspar, catedrático de Arqueología de la ULL.
David Galloway Rodríguez, escritor y guionista.
Daniel García Pulido, licenciado en Historia y Auxiliar de Biblioteca.
Juan Francisco Delgado Gómez, Licenciado en Geografía e Historia y Ciencias de la Educación.

La novela consta de dos partes. La primera son dos ensayos históricos a cargo de Daniel García y Antonio Tejera Gaspar. La segunda parte es la novela Entre cuevas, de David Galloway.
Además incluye fotografías de Juan Francisco Delgado, el editor.

Ninguno de los autores revela con exactitud el lugar exacto donde se encuentra la cueva, aunque sabemos que está en el margen derecho del Barranco de Herques, municipio de Fasnia.
La referencia más precisa que conocemos sobre el hallazgo de esta cueva es del historiador José de Viera y Clavijo en torno a 1762-3, en un cerro escarpado que contenía cientos de momias guanches. Un hallazgo motivado por causas como la explotación de la cochinilla.

La cueva, aunque de una entrada sumamente difícil, es en lo interior alta, capaz y acompañada de algunos nichos abiertos en la peña. Está en un cerro muy escarpado del Barranco de Herques, entre Arico y Güímar, en el país de Abona, y tan llena de momias, que no se contaron menos de mil... A la verdad, yo no había admirado tanto hasta entonces aquel artificio con que estos isleños inmortalizaban sus cuerpos. Las mortajas o forros en que estaban arrollados de pies a cabeza son unos pellejos de cabra cosidos con primor. Algunos cuerpos tienen hasta cinco o seis, puestos unos encima de otros. Hallábanse los varones con los brazos extendidos sobre ambos muslos y las hembras con las manos juntas hacia el vientre.
(José Viera y Clavijo)

La obra busca desentrañar los misterios del recinto funerario guanche, considerado el mayor yacimiento funerario  de la arqueología canaria, así como la admiración por la técnica de embalsamar los cuerpos, admirablemente comparada con la de los egipcios. Conoceremos además de parte de la vida de nuestros antepasados guanches, parte de su muerte y el culto que se les rendía.






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