MUCHO MÁS QUE UN VERANO EN TENERIFE


"Contaré, pues, sencillamente cómo fue, para mí, un verano en aquella poca tierra asomada a flor de agua; la primera en romper la superficie de un mar que lo era todo, y la última que contemplaron las carabelas de Colón cuando enfilaban ya sus proas al Mundo Ignoto."

Siempre que me preguntan por mi libro favorito, contesto con un resoplido diciendo que podrían ser centenares, pero si tuviera que elegir uno, solo uno, sobre Tenerife, sin duda, aquí está, lo presento:

Su autora, Dulce María Loynaz nació en La Habana el 10 de diciembre de 1902, era hija de María de las Mercedes Muñoz Sañudo y Enrique Loynaz del Castillo, general del Ejército Libertador de Cuba, y fue la mayor de cuatro hermanos, todos poetas, pero solo ella publicó su obra en prensa y editoriales. Estudió Derecho en la Universidad de La Habana y ejerció como abogada.

En uno de sus viajes a Cuba, nuestro Federico García Lorca trabó amistad con los hermanos Loynaz y frecuentaba su hogar para charlar con ellos o leer poemas. Siempre se conservó "el sillón de Federico" en la casa.

 Se casó en segundas nupcias con Pablo Álvarez de Cañas, periodista natural de Santa Cruz de Tenerife que emigró a Cuba y trabajó en el "Diario de la Marina". En 1947 la pareja realiza su primer viaje (de novios) al archipiélago canario, que a la escritora le pareció cubano más que español, viajando por algunas de nuestras islas que no dejan de sorprender a la noble habanera y ya en Tenerife, se relacionan con los intelectuales de la época: Luis Álvarez Cruz, Domingo Cabrera Cruz, María Rosa Alonso, José Manuel Guimerá, Carlos Pinto Grote, Emeterio Gutiérrez Albelo, Francisco Bonnín, Juan Felipe Machado, Andrés de Arroyo...

"Necesita el hombre en estas tierras de todo su ingenio y su paciencia para luchar con la Naturaleza; ella lo vence muchas veces, pero, en verdad, nunca lo rinde."

Su relación con las islas Canarias, a las que comparaba con las cuentas de un collar extraviado por una sirena, siempre fue muy especial, sobre todo con Tenerife, lo que demostró en 1951 pronunciando la conferencia "Mujer entre dos islas" en el Ateneo de La Laguna. Ese mismo año es nombrada Hija Predilecta del Puerto de la Cruz, donde se alojaba siempre el matrimonio en el Hotel Taoro y en cuyo jardín podemos ver un busto de la poetisa.

El gran cariño por nuestra isla y una de sus demostraciones, entre muchas otras, fue el encargo que realizó de un manto como ofrenda a la Virgen de la Peña del Puerto de la Cruz.

"Una isla es siempre un misterio, pero estas lo son de especial modo; y lo son hasta el punto de explicar por qué, desprovistas de oro y gemas, fueron, a pesar de ello, la ilusión de tantos navegantes, aventureros y guerreros."

Nombrada miembro de la Real Academia Española y Directora de la Real Academia Cubana de la Lengua, viajó mucho por países como Turquía, Grecia, Siria, Libia, Palestina, Egipto y Estados Unidos, pero en ningún lugar halló un paisaje parecido al nuestro. Así lo relata en este libro de viaje lírico, que es como un diario en el que nos cuenta de forma poética y magistral nuestra historia, cultura, política, anécdotas, flora, fauna, tradición, paisajes... 

"Es el amanecer en Las Cañadas, y es como si asistiéramos al primer día de la creación."

Dulce María y Pablo no tuvieron descendencia, se casaron ya mayores, por lo que pasaban grandes temporadas en nuestra tierra: en 1947, 1951, 1953 y 1958.
Pablo murió en 1974 y ella regresó a Cuba.
En 1992 el rey Don Juan Carlos I le hizo entrega del Premio Cervantes.
La poetisa murió el 27 de abril de 1997 en su casa El Vedado, de La Habana.



"No es solo un bello libro, sino el más bello libro que se haya escrito sobre Tenerife."

(Luis Álvarez Cruz)


Un verano en Tenerife, editado por primera vez en 1958, contiene 30 capítulos que, como relatos cortos, pueden leerse en cualquier orden, cada uno guarda una historia: Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, La Orotava y sus alfombras de flores, San Borondón, La Candelaria, El volcán, el campesino canario, el Puerto de la Cruz, Las acuarelas de Bonnín, Fiestas... casi 600 páginas que nos hacen disfrutar como nunca lo habíamos hecho de nuestra propia historia. 

El libro de viaje de una maravillosa poeta por nuestra tierra. 

No se lo pierdan, háganse el favor.

Betty


Un verano en Tenerife. Dulce María Loynaz. Prólogo de Javier Rivero Grandoso.

Edita: Consejería de Turismo, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, 2018.


                                               


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