La silla imaginaria de Machado
Silla
Vieja compañera de silencios,
testigo mudo de mis días,
has visto mis alegrías y mis llantos,
y soportado el peso de mis días.
En tu respaldo, mis sueños se posan,
en tus brazos, mis libros encuentran cobijo;
eres confidente de mis penas,
y amiga fiel en cada viaje.
Contigo he compartido tantas horas,
bajo la luz tenue de una vela,
o a la sombra fresca de una mora,
siempre dispuesta a escuchar sin queja.
Silla, compañera de mi vida,
eres más que un mueble, eres un amigo
en ti encuentro un refugio, una salida
un rincón donde mi alma se abrigo.
Comentarios
Publicar un comentario